Primero, aclarar que no es SOLO un hotel, es una residencia para estudiantes también, por tanto tendrán que escuchar fiesta en las habitaciones, desorden en los pasillos y áreas comunes.
Al ser una residencia estudiantil, aplican algunos sistemas para ellos y para sus turistas: solo hacen limpieza de habitación cada dos días (la cual no incluye cambio de toalla pues tiene un valor adicional), hay gimnasio pero es muy chico y siempre está lleno. El desayuno MUY POBRE y caro (sumado a una garzona muy maleducada).
La habitación tiene una mini cocina pero para poder acceder a cubiertos, ollas, sartenes, tienes que pagar un adicional diario. Por tanto, ni siquiera tendrás una cuchara para revolver el café.
La cama muy pequeña y las habitaciones sucias…con un sistema de ducha terrible pues no se regula el agua caliente y me llegué a quemar la espalda muy fuerte. No lo recomiendo por nada del mundo. No imagine una experiencia tan mala :(
La zona es buena pues queda cerca del metro y del centro… pero francamente, prefiero quedarme lejos antes de repetir este infierno de nuevo.